viernes, 9 de septiembre de 2016

ANÍBAL TOBÓN: EL ONIRIO QUE ROMPIÓ LA OSCURIDAD

#VozyLetraComuna
Rúkleman Soto

En agosto de 1996 se realizó el Día Internacional de los Sueños, por primera y única vez, hasta ahora, en tierras orientales de Venezuela. Contamos para aquel entonces con el apoyo de la Fundación Cecrea, encabezada por Graciela Barreto (Chela) y un teatrero, escritor, anarquista, internacionalista y epistolero cabal al que nunca le tembló el pulso para desenfundar cartas escritas a máquina en la era de los procesadores de textos. Su nombre Aníbal Tobón Bermúdez, alias El Cabacleto, alias El Biciballo, alias El Cristo de Cumaná.



Luna Negra en Estocolmo

Sembrar espacios culturales era una de sus obsesiones, Cecrea contaba con un café en el casco colonial de la capital sucrense. Allí se llevaban a cabo actividades culturales, también allí realizamos el Día de los Sueños. Esa maña no era nueva en Tobón: En 1983, junto a un grupo de latinos en Suecia, funda Svarta Manen (Luna Negra) como un lugar de encuentro de expulsados por la violencia política que desde los años 50 el imperio mantuvo tenazmente en nuestra región mediante el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, con la doctrina del enemigo interno que tanta sangre latinoamericana ha regado.

Cuenta Aníbal ─con su particular manera de arrastrar la erre─ que aquel grupo solucionó su exilio cultural mediante actividades realizadas los días viernes (Fredags Café) en un local alquilado al sur de Estocolmo, bajo el lema “En la más negra oscuridad la mínima luz no tiene fronteras”. Asistían uruguayos, brasileños, chilenos, colombianos, pero también palestinos, turcos, africanos y hasta suecos.

Llevaron a cabo festivales, muestras literarias, plástica, música, talleres, charlas, teatro de calle. Se enfocaron en temas como la paz y el racismo, brindaron apoyo a los derechos de migrantes y de la mujer. Trabajaron con jóvenes suecos y cuando obtuvieron ganancias financiaron a diversas iniciativas sociales en Latinoamérica.

Oniria en Cumaná

Llega el momento de regresar; Aníbal reparte ahora su actividad entre Bogotá y las costas del oriente venezolano con Proartes y Cecrea. Cada Semana Santa los cumaneses esperan ver su representación del Cristo viviente y crucificado.

En el marco del Día de los Sueños celebrado en Cumaná, el huesudo biciballo perpetra la creación de Oniria, país del corazón, cuya base material tendría que ser una casa de citas célebres y cuya geografía fuese movible o inexistente.

Todo parece indicar que Oniria nació en un escenario: mientras iba desprendiendo una máscara tras otra de su nariz prominente para “asustar a los condes del otro mundo”, narraba la historia de un jamelgo que se enamoró de una bicicleta y ésta cedió a tan caballuno deseo.

Sábado y Domingo en Los Teques

Dos años después (1988) se realizaría la octava convocatoria de soñadores, esta vez en las altas tierras de Guaicaipuro. Como parte de las actividades preparatorias se da inicio a un espacio semanal en el Diario Avance de Los Teques. A finales de 1997 se publica por primera vez Una página para los sueños, configurándose como plataforma comunicacional para articular a tanto sueñero que ya andaba regado por el país desde el primer encuentro realizado el año 1991 en Lomas de Cubiro, estado Lara. Aquella página izquierdosa y culturosa se convertiría luego en el encarte semanal del Diario Avance, denominado Suplemento Cultural Sábado y Domingo, impulsado por Pompilio Santelíz, Rúkleman Soto y Yurimia Boscán, más tarde Antonia Cipollone refuerza el equipo.

El suplemento llegó a contar con muchos colaboradores, entre ellos el cabacleto Aníbal, quien ya se encontraba viviendo en Bogotá. En una carta de enero del 99, escribe: “Acá estoy trabajando con una agencia de prensa extranjera, escribiendo sobre asuntos culturales, pero también libándole sus mieles a la existencia, al roncito, a los sueños, a la palabra escrita y oral”. Es de los primeros en colaborar en Sabado y Domingo (28/11/98) con una crónica sobre Svarta Manen a la que le hice la presentación y un “retrato”.

La cabalística edición N° 13, del 13 de marzo de 1999, se dedica al movimiento nadaista colombiano. Bauticé esta entrega como Manual de nadalogía. Le había encargado una nota a Aníbal, me envió una crónica llamada Locos, geniales y peligrosos, yo escribí ¿Como salidos de la nada? a modo de reseña. Más tarde en la entrega N° 24 del 12 de junio me tocó publicar su memorable texto El caballo y la bicicleta. En la edición N° 27, del 3 de julio, incorporo e ilustro al poeta con un agudo texto suyo sobre la libertad.

No vuelvo a saber mucho de Aníbal, hasta que la noticia viaja desde Barranquilla, Colombia, atravesando con su filosa guadaña lo que queda de este mes de agosto: Ya es oficial que el biciballo/cabacleto Aníbal Tobón galopedalea la eternidad de Oniria; ha roto la negra oscuridad, ya no tiene fronteras.

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EL CABALLO Y LA BICICLETA

Por Aníbal Tobón Bermúdez

Había una vez un caballo encerrado en un corral que se encontraba perdidamente enamorado de una bicicleta

el caballo relinchaba de contento cuando ella pasaba a veinte kilómetros por hora junto a la valla por el camino

sin embargo la bicicleta no le hacía el menor caso porque odiaba y consideraba de mal gusto los relinchos

y el caballito trotaba y sacudía las crines y galopaba y levantaba la cabeza y hasta se paraba en dos patas

buscando impresionar a esa caballita de acero que pasaba coqueta y puntual todos los martes a las seis

y la bicicleta lo miraba y pensaba qué gordo eres y qué ruidoso y un día de estos te voy a asustar con mi bocina

los meses pasaron y el caballo comenzó a adelgazar de puro amor y entonces la bicicleta fue cediendo en su pedaleo

hasta que una tarde de mayo ella le prendió el ojo mágico de su luz y se detuvo jadeante junto al corral

y el potro que ya era puros huesos se brincó la cerca y la poseyó con lujuria equina entre relinchos y bocinazos

ahora se encuentran todos los días él flaco y amorosísimo y ella radiante y extrañamente engordada en su sillín

y sueñan juntos con ese hijo de acero y crines y carne y ruedas que vendrá pronto a asustar a los condes del otro mundo

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