lunes, 6 de febrero de 2017

Simón Rodríguez y la escuela… a 163 veintiochos de febrero de su luz definitiva

COLUMNA: CORPUS
CONSIGNA: TERRITORIALIZACIÓN Y AUTOGOBIERNO DE LA PALABRA
Etiqueta: #VozyLetraComuna
TÍTULO: Simón Rodríguez y la escuela… a 163 veintiochos de febrero de su luz definitiva
AUTOR: Henys Peña

La síntesis y máxima elevación de descolonización del pensamiento, Simón Rodríguez la explica con precisión al afirmar “La América española es original, originales han de ser sus instituciones y su gobierno, y originales sus medios de fundar uno y otro. O inventamos, o erramos” en su obra, Sociedades Americanas. 

Es a este Rodríguez, que admite haber concurrido a juntas secretas de carácter socialista, al que resulta impostergable sondear a fondo, contrastar y revisar con detenimiento, buscando las claves del pensamiento y conocimiento nuestro americano.


Referirse a la educación en Venezuela, requiere detenerse a comprender a este “maestro” que sintetiza la disposición a subvertir el orden establecido, operando una ruptura mediante el pensamiento y la acción, para que la educación sea social y política. Simón Rodríguez es ideas y acciones en sincronía, dejando un rastro a lo largo de su vida, que se conforma en claves, para desenmarañar los retos, dudas y confusiones de estos tiempos.

Es una cantaleta insistir en la anticipación de su pensamiento en el tiempo, sorber de sus obras nos incita más bien a afirmar que son sus detractores, en uno u otro momento, los que están fuera de todo tiempo. ¿Será acaso que la influencia de Rousseau, y fuentes como el Movimiento de la Ilustración le llevaron a la locura? o ¿será que el “realismo mágico” o lo “real maravilloso” tiene en él, a su verdadero y anónimo fundador en lo social, político y educativo? Gabriel García Márquez no menciona a Rodríguez en su discurso al recibir el Premio Novel de Literatura, sin embargo parece citarlo al afirmar “América latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental”, ya había explicado “Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos” y antes de estas afirmaciones se ha tomado el tiempo para explicar que nuestra realidad no es ni mágica ni maravillosa, por lo menos no en el sentido europeo.

Pero es que para Rodríguez, si “todos los hombres son por su naturaleza libres e iguales”; no pueden ser distintos tampoco por ser niños, ni tan siquiera por ser niñas, y ni hablar de los colores de piel… que atrevimiento el de este maestro, elevar la premisa central de la revolución francesa, de libertad e igualdad, a una categoría real, y no fingida y superficial, no a la de la libertad e igualdad de los hombres libres e iguales, sino a la igualdad y libertad de género y edades, de pueblos y naciones.

Ah, sí, inicialmente omitimos mencionarlo… el maestro no sabrá de la Comuna de París (1871), y aunque el Manifiesto del Partido Comunista es publicado en 1848, no hay indicios de que lo haya leído… parte desde Paita (Perú) un 28 de febrero de 1854, luego de 84 años intensos de vida, enciende su luz infinita y va a fundirse con sus alumnos en la mayor aula, insondable, desconocida… la proximidad de esa fecha fue una de las excusas para escribir estas líneas.

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