martes, 4 de abril de 2017

Escuela sabrosa y útil

Fecha: 06/03/2017

A propósito de la escuela sabrosa y útil, volvimos a leer hace pocos días “La Pedagogía de la Ternura”, de la Profesora Lidia Turner Martí. En ese texto, se reivindican varios aspectos significativos, que consideramos nos acercan progresivamente a una concepción de la Escuela para la acción.

Resalta el valor de la pregunta, que nos orienta a reconocer al niño como sujeto de su propia educación, en la que es importante la pregunta como dispositivo que anima, cataliza en definitiva lo que caracteriza el inicio del dialogo pedagógico: el interés por descubrir.
Vale señalar que dicho interés es inherente a los niños y niñas, como lo es a todo ser humano, porque la capacidad de aprendizaje es inagotable mientras se viva, por la condición de seres inacabados. Por otra parte, así como es significativo el valor de la pregunta, es importante liberar de todo estigma al error ante la respuesta. El estigmatizar el error ante la respuesta, genera que progresivamente se vaya inhibiendo la curiosidad, es un inhibidor por excelencia de la pregunta y el que no pregunta pierde el interés por saber, pierde el interés por descubrir, entonces el hecho pedagógico se complica, porque las condiciones mínimas necesarias e indispensables para que ocurra están en minusvalía. Es decisivo considerar el relacionamiento (dialectico) entre la pregunta y la respuesta.
Cuando se habla del hecho pedagógico con niños, niñas y adolescentes, se requiere que los adultos avancen en el rescate de la ternura y afectividad. Con estos dos elementos, estaremos avanzando de manera firme en la superación de insuficiencias afectivas. Frecuentemente podemos encontrar adultos con serias limitaciones e insuficiencias en el manejo de destrezas sociales fundamentales para manifestar afectividad, entonces la escuela también debe facilitar el lenguaje de la sensibilidad.
Para ser sabrosa y útil, en la escuela debemos encontrar abrigo, cuidados, armonía, tranquilidad, autonomía y juegos, de allí la importancia de la lúdica en el hecho educativo si valoramos la pregunta y valoramos el juego, definitivamente la escuela va a ser más sabrosa y si además de eso es un espacio donde podemos recrearnos y aprender desde la poesía, la música, el relato, y así potenciar la capacidad de controlar los impulsos, estaremos sentando las bases de la voluntad y del carácter que serán decisivos para la personalidad.
Entonces los sentimientos, lo cognitivo, lo intelectual cobra importancia, porque tal y como necesitamos niños, jóvenes con muchos saberes, igualmente necesitamos ciudadanos y gente de buen corazón. El desarrollo de destrezas sociales en torno al lenguaje de la sensibilidad como un componente para la vida cotidiana, sobre el cual se fundamenta la dinámica de relacionamiento, además de muy útil para la vida, es el que permite que podamos convivir con el resto y configurar una nueva estética de la intimidad, en la que la dignidad prevalezca y el otro reafirme a su singularidad.
La escuela además de los procesos que actualmente conocemos, tiene objetivos que van más allá del mero hecho de la instrucción, ya decía Martí que la instrucción no es lo mismo que la educación, la primera se refiere al pensamiento y la segunda a los sentimientos con intención contextualizadora… unidad dialéctica pues.

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